Buñuelos de viento caseros: receta paso a paso sin relleno
Los buñuelos de viento caseros son uno de esos dulces de Todos los Santos que se disfrutan especialmente recién hechos. Se elaboran con una masa escaldada que crece durante la fritura y deja un interior aireado. Esta receta se sirve sin relleno, rebozada en azúcar, para centrarse en aprender el punto de la masa.
No hace falta manga pastelera: dos cucharillas permiten formar piezas pequeñas. Lo que más influye en el resultado es incorporar el huevo poco a poco y mantener el aceite a temperatura estable. Prepara todo antes de empezar, porque durante la fritura conviene atender cada tanda.
Ingredientes y tiempos
Cantidad: unos 24 buñuelos pequeños, 6 raciones. Preparación: 20 minutos. Cocción de la masa: 5 minutos. Fritura: unos 20 minutos en tandas.
- 125 ml de agua.
- 50 g de mantequilla.
- 75 g de harina de trigo.
- 2 huevos medianos, unos 100 g sin cáscara; puede sobrar una pequeña parte.
- 10 g de azúcar para la masa.
- 1 g de sal.
- 50 g de azúcar para rebozar; no se utilizará necesariamente todo.
- 600 ml de aceite de girasol para freír, según el tamaño de la cazuela.
Cómo preparar buñuelos de viento
- Pon el agua, la mantequilla, los 10 g de azúcar y la sal en una cazuela. Calienta hasta que la mantequilla se funda y el líquido empiece a hervir.
- Añade toda la harina de golpe y remueve con una cuchara de madera. Cocina a fuego medio-bajo durante uno o dos minutos, hasta obtener una bola que se separe de las paredes y deje una película fina en el fondo.
- Pasa la masa a un bol y deja templar cinco minutos. Bate los huevos aparte. Incorpóralos en varias adiciones, mezclando bien antes de añadir más. Detente cuando la masa esté brillante y caiga de la cuchara en una cinta gruesa que forme una V; no debe quedar líquida.
- Calienta el aceite a unos 165–170 °C en una cazuela de paredes altas. No la llenes más de la mitad. Un termómetro de cocina facilita mantener el punto y evita que se doren antes de cocerse por dentro.
- Con dos cucharillas, deja caer pequeñas porciones del tamaño de una nuez pequeña. Fríe pocas a la vez, dejando espacio para que crezcan. Mantén la temperatura y dales la vuelta si no giran solas.
- Cocina entre cuatro y seis minutos por tanda, hasta que estén dorados. Abre el primero para comprobar que el interior está aireado y sin masa húmeda cruda. Si se tuestan demasiado rápido, baja ligeramente el fuego.
- Escurre sobre papel de cocina y pasa por el azúcar mientras aún estén templados. Repite con el resto de la masa.
Consejo para controlar la masa
El tamaño de los huevos y el secado de la harina cambian cuánto líquido admite. Por eso se incorporan batidos y poco a poco: no fuerces el último resto si ya has conseguido la textura indicada.
Conservación
Están mejor el mismo día. Si sobran, guárdalos fríos en un recipiente cerrado hasta el día siguiente, en un lugar fresco. Perderán parte del crujiente. No los guardes calientes ni apilados recién fritos.
Hazlos pequeños y deja que cada tanda se cocine sin prisas: así se forma el hueco interior característico de los buñuelos de viento.
En la misma mesa de Todos los Santos puedes servir nuestros panellets tradicionales, otra preparación con una textura muy diferente.

0 Comentarios