Ajo fermentado – El probiótico natural que fortalece tus defensas



 El ajo fermentado es uno de esos remedios caseros que combinan tradición y ciencia moderna. Durante siglos se ha usado en Asia y en algunas zonas del Mediterráneo como tónico natural para mejorar la digestión y fortalecer las defensas. Hoy sabemos que, gracias al proceso de fermentación, sus compuestos bioactivos se potencian, convirtiéndolo en una fuente de probióticos y antioxidantes naturales. Si buscas reforzar tu sistema inmune de forma sencilla y deliciosa, el ajo fermentado es una opción a considerar.

Historia y contexto

El ajo ha sido un ingrediente medicinal desde la antigua Mesopotamia y Egipto. En Corea y Japón se fermenta tradicionalmente para suavizar su sabor, mejorar su digestibilidad y alargar su conservación. Este proceso no solo transforma su gusto —más dulce y suave— sino que también libera compuestos bioactivos como la S-alil-cisteína, asociada a efectos antioxidantes y cardioprotectores.

Beneficios respaldados

  • Probióticos naturales: al fermentar, el ajo se llena de bacterias beneficiosas para la microbiota intestinal.

  • Mejor digestión: ayuda a equilibrar la flora intestinal y a absorber mejor los nutrientes.

  • Sistema inmune reforzado: sus compuestos sulfurosos y antioxidantes potencian las defensas.

  • Menor agresividad gástrica: la fermentación suaviza el ajo crudo, evitando molestias digestivas en personas sensibles.

  • Conservación más larga: puede mantenerse meses en la nevera sin perder propiedades.

Receta básica de ajo fermentado

Ingredientes:

  • 2 cabezas de ajo (peladas)

  • 1 cucharada de sal marina sin refinar

  • Agua filtrada (aprox. 250 ml)

  • Frasco de vidrio esterilizado con tapa

Preparación paso a paso:

  1. Pela los dientes de ajo y colócalos en el frasco limpio.

  2. Disuelve la sal en el agua filtrada para crear una salmuera (aprox. 2–3 % de sal).

  3. Cubre los ajos completamente con la salmuera, dejando 2–3 cm libres en la parte superior del frasco.

  4. Cierra el frasco sin apretar demasiado para que pueda escapar el gas de la fermentación o usa una tapa especial para fermentos.

  5. Deja reposar en un lugar fresco y oscuro entre 2 y 4 semanas. Revisa cada pocos días para liberar gas y comprobar que no haya moho.

  6. Cuando los ajos estén blandos y con un olor más dulce, ya estarán listos. Guarda en la nevera para frenar la fermentación.

Uso sugerido:

  • Añade uno o dos dientes al día en ensaladas, tostadas o salsas.

  • Puedes usar la salmuera como aderezo probiótico en tus platos.

Consejos extra

  • Usa ajo ecológico para evitar pesticidas y conseguir mejor sabor.

  • Si quieres acelerar la fermentación, añade una cucharadita de suero de kéfir o jugo de chucrut como “starter”.

  • Si ves moho blanco superficial, retíralo; si es verde o negro, descarta todo.

  • No uses utensilios metálicos durante la fermentación.

Contraindicaciones

  • Personas con problemas de tensión baja o que toman anticoagulantes deben consultar con su médico.

  • Evitar en casos de intolerancia o alergia al ajo.

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