Este pollo a la mostaza sin nata se prepara en una sola sartén y consigue una salsa sabrosa con cebolla y caldo. La mostaza aporta carácter, pero no tiene por qué quedar fuerte: usamos una cantidad moderada y la equilibramos con una buena reducción. Es una receta práctica para acompañar con arroz blanco, patatas cocidas o unas verduras salteadas. El truco para que la carne no se reseque es igualar el grosor de los filetes y terminar su cocción dentro de la salsa, sin alargarla más de lo necesario.

Tiempo y raciones

Preparación: 15 minutos. Cocción: 25 minutos. Raciones: 4. Utensilio: sartén amplia con tapa.

Ingredientes

  • 600 g de pechuga de pollo en filetes de 1,5 cm de grosor
  • 1 cebolla mediana, de unos 180 g
  • 2 dientes de ajo
  • 250 ml de caldo de pollo con poca sal
  • 25 g de mostaza de Dijon
  • 10 g de maicena
  • 30 ml de agua fría
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita de sal, ajustable según el caldo
  • 1 pizca de pimienta negra

Elaboración paso a paso

1. Prepara y dora el pollo

Seca los filetes con papel de cocina y comprueba que tengan un grosor parecido. Salpimienta ligeramente. Calienta una cucharada de aceite en la sartén y dora la carne unos dos minutos por cada lado, por tandas si es necesario. Retírala a un plato: todavía no tiene que estar completamente cocinada en el interior.

2. Sofríe la cebolla

Pica la cebolla fina y corta los ajos en láminas. Añade la otra cucharada de aceite a la misma sartén. Cocina la cebolla a fuego medio durante 8–10 minutos, removiendo y raspando suavemente los jugos del fondo. Incorpora el ajo al final y cocina un minuto más, evitando que se tueste demasiado.

3. Prepara la salsa

Vierte el caldo y añade la mostaza. Mezcla hasta disolverla y deja que hierva suavemente tres minutos. Disuelve la maicena en los treinta mililitros de agua fría y agrégala poco a poco mientras remueves. Cocina un minuto para que espese. La salsa debe cubrir ligeramente la cuchara, sin convertirse en una pasta.

4. Termina la cocción

Devuelve el pollo y sus jugos a la sartén. Tapa y cocina a fuego suave unos 5–7 minutos, ajustando al grosor de los filetes. Comprueba con un termómetro que el centro de la pieza más gruesa alcance 74 °C. Si la salsa espesa demasiado, añade una o dos cucharadas de agua caliente. Prueba antes de corregir la sal y sirve inmediatamente.

Consejos para que salga bien

No amontones los filetes al dorarlos: si se enfría la sartén, soltarán agua y quedarán cocidos. Mantén el hervor suave al terminar la receta y comprueba la temperatura en el centro de la carne, sin tocar el fondo de la sartén con la sonda. La mostaza y el caldo pueden llevar bastante sal; por eso conviene sazonar con moderación al principio. No hace falta añadir nata para obtener una salsa que se adhiera al pollo.

Variaciones y sustituciones

Puedes usar contramuslos deshuesados, aunque necesitarán algo más de cocción. La mostaza antigua funciona en la misma cantidad y deja granitos visibles. Si prefieres un sabor más suave, empieza con quince gramos y añade el resto tras probar. Para acompañar, elige arroz o cuscús preparados aparte; no añadas cereal crudo a esta salsa porque absorbería el líquido previsto para terminar la carne.

Conservación

Refrigera las sobras en un recipiente cerrado antes de que pasen dos horas y consúmelas en dos días. Recalienta a fuego suave con un poco de agua, hasta que el interior del pollo vuelva a estar bien caliente. También puedes congelar porciones con salsa hasta dos meses. Descongela en la nevera y evita recalentar varias veces la misma ración.

Una sartén y una guarnición sencilla bastan para una comida completa y sabrosa. ¿Lo acompañarías con arroz o con patatas cocidas?

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