Magdalenas de cacao con pepitas: tiernas y fáciles
Estas magdalenas de cacao con pepitas tienen una miga tierna y un sabor a chocolate que se nota desde el primer bocado. Se preparan con aceite suave y leche, sin fundir tabletas ni montar claras por separado. El reposo de la masa y el golpe inicial de calor ayudan a formar un copete bonito. No necesitas una batidora complicada: unas varillas y un molde metálico para sujetar las cápsulas son suficientes. Son distintas de un brownie, porque buscamos una masa aireada y completamente cocinada, sin un centro húmedo.
Tiempo y raciones
Preparación: 20 minutos. Reposo: 30 minutos. Horneado: 18–22 minutos. Raciones: 12 magdalenas.
Ingredientes
- 2 huevos M a temperatura ambiente
- 140 g de azúcar
- 100 ml de aceite de girasol o de oliva suave
- 120 ml de leche
- 180 g de harina de trigo común
- 30 g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 10 g de levadura química
- 80 g de pepitas de chocolate
- 1 pizca de sal
Elaboración paso a paso
1. Bate los huevos
Mezcla los huevos y el azúcar durante tres o cuatro minutos, hasta obtener una preparación algo más pálida y espumosa. Añade el aceite en un hilo mientras remueves. Incorpora después la leche a temperatura ambiente. No hace falta conseguir una espuma tan firme como la de un bizcocho genovés, pero sí disolver bien el azúcar.
2. Añade los ingredientes secos
Tamiza la harina con el cacao, la levadura y la sal. Incorpora en dos tandas usando una espátula y movimientos suaves. El cacao puede formar pequeñas bolitas, por lo que conviene tamizarlo también. Reserva veinte gramos de pepitas para la superficie y añade el resto a la masa, removiendo lo imprescindible.
3. Reposa y reparte
Cubre el cuenco y refrigera treinta minutos. Coloca doce cápsulas de papel dentro de un molde metálico. Precalienta el horno a 210 °C, con calor arriba y abajo. Reparte la masa llenando las cápsulas hasta tres cuartas partes de su altura. Distribuye las pepitas reservadas por encima sin hundirlas demasiado.
4. Hornea y enfría
Hornea cinco minutos a 210 °C y baja después a 180 °C, sin abrir la puerta. Continúa 13–17 minutos más. Pincha una zona sin pepitas: la brocheta debe salir sin masa cruda, aunque pueda mancharse de chocolate fundido. Espera cinco minutos, saca las magdalenas del molde y termina de enfriar en una rejilla.
Consejos para que salga bien
Utiliza cacao puro, no un preparado soluble azucarado: absorben y endulzan de forma distinta. El molde rígido evita que las cápsulas se abran y ayuda a que las piezas suban hacia arriba. Si tu horno calienta con mucha fuerza, reduce diez grados la temperatura inicial. No prolongues la cocción buscando una superficie muy seca, porque la miga perderá jugosidad. Pesa la harina en lugar de medirla apretada en un vaso.
Variaciones y sustituciones
Puedes sustituir las pepitas por chocolate picado en trozos pequeños, manteniendo la cantidad. Para un toque de naranja, añade la ralladura de media pieza a los huevos. La leche sin lactosa funciona igual; también puedes usar una bebida de soja sin azúcar, aunque variará ligeramente el sabor. Si prescindes de las pepitas, obtendrás unas magdalenas de cacao más sencillas y algo menos dulces.
Conservación
Una vez frías, guarda las magdalenas en un recipiente hermético durante 2–3 días en un lugar fresco y seco. Si quieres conservar parte del lote, congélalas individualmente hasta dos meses. Descongela a temperatura ambiente, protegidas para que no se resequen. Evita guardarlas todavía tibias, porque la condensación humedecerá el papel y la superficie.
Son una merienda sencilla para preparar en una sola tanda y repartir durante varios días. ¿Las prefieres con pepitas grandes o con un toque de naranja?
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