Un bote de garbanzos y unas espinacas pueden resolver una comida sin complicarte. Esta receta se prepara en una sola sartén y lleva un toque de limón al final para darle frescura. Va bien para esos días en los que quieres cocinar algo casero con lo que tienes en la despensa.

⏱ Tiempo: 15 minutos · Raciones: 2

🛒 Ingredientes

  • 400 g de garbanzos cocidos y escurridos
  • 200 g de espinacas frescas
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1/2 limón
  • Sal y pimienta al gusto

👩‍🍳 Preparación

  1. Enjuaga los garbanzos y escúrrelos bien. Lava las espinacas si el envase no indica que están listas para consumir.
  2. Calienta el aceite en una sartén y añade el ajo picado. Remueve unos 30 segundos, sin dejar que se queme.
  3. Incorpora los garbanzos y saltéalos 4–5 minutos a fuego medio.
  4. Añade las espinacas en dos tandas y cocina otros 3–4 minutos, hasta que pierdan volumen.
  5. Apaga el fuego, añade una cucharada de zumo de limón y ajusta la sal y la pimienta.

💡 Un truco sencillo

Si usas espinacas congeladas, cocínalas según el envase y escurre el agua antes de incorporarlas. Puedes terminar el plato con una pizca de comino.

Sírvelos calientes, solos o con un poco de pan. Si prefieres una textura más cremosa, aplasta un par de cucharadas de garbanzos en la sartén y mezcla con un chorrito de agua.

También te puede interesar: Crema exprés de verduras.

 

0 Comentarios