Esta tarta de galletas y chocolate sin horno se construye con capas sencillas y una crema de chocolate hecha en un cazo. No lleva huevo crudo ni necesita gelatina. El reposo permite que las galletas se ablanden lo justo y que la crema gane firmeza, de modo que puedas servir porciones definidas. Es una tarta para preparar la víspera: intentar cortarla recién montada suele acabar en capas que se deslizan. La receta utiliza un molde pequeño, suficiente para ocho raciones moderadas, y chocolate negro de sabor suave.

Tiempo y raciones

Preparación: 30 minutos. Cocción: 8 minutos. Refrigeración: al menos 8 horas. Raciones: 8. Molde rectangular de unos 18 × 22 cm.

Ingredientes

  • 250 g de galletas rectangulares tipo tostada
  • 500 ml de leche entera para la crema
  • 150 ml de leche para mojar las galletas
  • 180 g de chocolate negro para postres, con 50–60 % de cacao
  • 35 g de maicena
  • 50 g de azúcar
  • 30 g de mantequilla

Elaboración paso a paso

1. Prepara la crema

Reserva 100 ml de los 500 ml de leche para disolver la maicena en frío. Calienta el resto con el azúcar en un cazo. Añade la mezcla de maicena mientras remueves con varillas. Cuando espese y empiece a burbujear, baja el fuego y cocina un minuto más. Retira y añade el chocolate troceado y la mantequilla.

2. Deja templar

Remueve hasta que el chocolate esté completamente fundido y la crema no tenga vetas. Déjala templar unos diez minutos, removiendo de vez en cuando para que no forme piel. Debe seguir siendo fácil de extender. Mientras tanto, forra el molde con papel de horno dejando bordes sobrantes para ayudarte a sacar la tarta.

3. Monta las capas

Pon los 150 ml de leche en un plato. Pasa cada galleta por la leche durante un segundo por cada lado y colócala en el fondo. No la dejes empaparse. Cubre con una capa fina de crema y repite hasta formar cuatro o cinco pisos, según tu molde. Termina con chocolate y alisa la superficie con una espátula.

4. Refrigera y corta

Deja que el molde pierda el calor, cúbrelo y refrigera al menos ocho horas. Para servir, levanta la tarta con ayuda del papel o corta directamente dentro de la fuente. Utiliza un cuchillo de hoja lisa, limpio y ligeramente templado, y límpialo entre porciones para que las capas se vean con claridad.

Consejos para que salga bien

La humedad de las galletas determina la estructura. Si son muy finas, basta un contacto rápido con la leche; si son gruesas, puedes alargar un poco el baño, pero nunca hasta que se rompan en la mano. Reparte la crema en capas de grosor parecido y reserva suficiente para cubrir el último piso. No añadas más leche a la crema una vez terminada, porque quedaría demasiado blanda.

Variaciones y sustituciones

Puedes usar galletas redondas, rellenando los huecos con trozos, aunque las rectangulares aprovechan mejor el espacio. Con chocolate con leche, reduce el azúcar a veinte gramos: el resultado será más dulce y algo menos intenso. La leche sin lactosa y la mantequilla sin lactosa funcionan en las mismas cantidades. Para un toque de café, añade una cucharadita de café soluble a la leche caliente de la crema.

Conservación

Conserva la tarta tapada en la nevera, a 4 °C o menos, y consúmela en tres días. Saca solo las porciones que vayas a servir y evita dejar el molde sobre la mesa durante toda la sobremesa. No conviene congelarla si buscas unas capas uniformes: las galletas pueden cambiar de textura y la crema soltar algo de agua al descongelar.

Con paciencia para el reposo, la clásica tarta de galletas sigue siendo un postre fácil para compartir. ¿La prefieres con chocolate negro o con un toque de café?

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