Qué comer cuando estás cansada de pensar qué comer
Qué comer cuando estás cansada de pensar qué comer
No es hambre. Es agotamiento mental.
Hay un cansancio del que casi nadie habla.
No es físico. No es emocional del todo.
Es ese momento en el que abres la nevera, la miras… y la cierras.
No porque no haya comida, sino porque no puedes más con decidir.
Si te pasa, no eres vaga.
Estás saturada.
Pensar qué comer todos los días, planificar, hacerlo “bien”, evitar errores…
Todo eso también cansa. Y mucho.
Este artículo no va de comer perfecto.
Va de comer sin rendirte.
El problema real no es la comida, es la decisión
Cuando estás cansada:
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El cerebro busca lo más fácil
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La culpa pesa más que el hambre
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Cualquier opción parece mala
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Terminas comiendo lo primero que pillas… o nada
Y luego llega el pensamiento:
“Mañana lo hago mejor”
Spoiler: mañana vuelves a estar cansada.
La solución no es motivarte más.
Es pensar menos.
La clave: comidas automáticas (no ideales)
Una comida automática es una comida:
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Que no negocias contigo
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Que no decides cada día
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Que no requiere inspiración
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Que te sostiene
No es aburrimiento.
Es descanso mental.
Qué comer cuando no quieres pensar (opciones reales)
🟢 1. El plato base que siempre funciona
Ten uno. Siempre el mismo esquema:
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Proteína sencilla:
huevos, yogur griego, legumbres cocidas, pollo, pescado fácil -
Base saciante:
arroz, patata, pan -
Algo vegetal:
tomate, ensalada de bolsa, verdura congelada -
Grasa amable:
aceite de oliva, frutos secos
No hay que inventar.
Hay que repetir.
es ANSIEDAD, Cómo identificar el hambre emocional
🟢 2. Comidas de ensamblar (5 minutos)
Para los días en los que cocinar es imposible:
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Yogur + fruta + frutos secos
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Tostada + proteína + algo fresco
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Plato de legumbre ya cocida + aceite + sal
No es poca cosa.
Es suficiente.
🟢 3. El congelador como aliado (no como fracaso)
Congelar no es rendirse.
Es cuidarte con antelación.
Ten siempre:
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Verduras congeladas
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Algún plato casero congelado
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Pan congelado
El día que no puedes, tu yo del pasado te salva.
El gran error: esperar a tener ganas
Las ganas no llegan cuando estás agotada.
Primero comes algo sencillo.
Luego vuelve la claridad.
Comer no tiene que ser un evento.
A veces solo tiene que ser funcional.
¿Y los caprichos?
También cuentan.
Porque si todo es control, el cuerpo se rebela.
Un chocolate, una comida fuera, algo que te apetece
no rompe nada si el resto es estable.
Cuidarte también es vivir sin castigarte.
Si estás en este punto, empieza aquí
No cambies todo.
Haz solo esto:
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Decide 3 comidas fáciles
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Repítelas sin culpa
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Quita decisiones del día a día
Eso ya es avanzar.




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