Risotto de setas silvestres
Risotto de setas silvestres
El risotto, una de las joyas de la gastronomía italiana, es mucho más que un simple plato de arroz; es una experiencia culinaria que nos enseña la paciencia y el arte de la cocina a fuego lento. Este plato es un reflejo de la temporada de otoño, cuando los bosques nos regalan una variedad inigualable de setas. Más allá de su sabor terroso y profundo, las setas son una fuente de nutrientes esenciales.
Las setas, como los boletus, shiitake o portobello, son bajas en calorías pero ricas en fibra, vitaminas del grupo B (como la niacina y la riboflavina) y minerales como el potasio, el fósforo y el selenio. Este último es un potente antioxidante que ayuda a proteger las células del daño. El arroz, en su versión Arborio o Carnaroli, aporta la energía necesaria en forma de carbohidratos complejos. Además, el queso parmesano no solo añade cremosidad y sabor, sino que también es una excelente fuente de calcio y proteínas. Combinar estos ingredientes no solo resulta en un plato delicioso y reconfortante, sino también en una comida equilibrada que nos nutre y nos conecta con los sabores de la naturaleza.
Ingredientes (para 4 raciones)
320 g de arroz Arborio o Carnaroli
300 g de setas variadas (champiñones, boletus, senderuelas, etc.)
1 cebolla pequeña
2 dientes de ajo
1 vaso de vino blanco seco
1,5 litros de caldo de verduras o pollo caliente
50 g de mantequilla
50 g de queso parmesano rallado
Aceite de oliva virgen extra
Unas ramas de perejil fresco
Sal y pimienta negra al gusto
Preparación
Preparar los ingredientes: Pica finamente la cebolla y el ajo. Limpia las setas con un paño húmedo y córtalas en láminas o trozos.
Sofrito y setas: En una olla ancha o sartén honda, calienta un chorrito de aceite de oliva. Sofríe la cebolla a fuego bajo hasta que esté transparente. Añade el ajo picado y las setas. Sube el fuego y cocina hasta que las setas suelten su agua y se doren ligeramente. Salpimenta al gusto.
El arroz: Incorpora el arroz a la olla y tuéstalo durante un minuto, removiendo constantemente para que se impregne bien del sofrito. Vierte el vino blanco y sube el fuego para que el alcohol se evapore.
Añadir el caldo: Baja el fuego a medio-bajo. Empieza a añadir el caldo caliente, un cazo a la vez. Espera a que el arroz absorba casi todo el líquido antes de añadir el siguiente cazo. Este proceso, que dura unos 15-20 minutos, es crucial para obtener la textura cremosa característica del risotto. No dejes de remover con frecuencia.
Manteca y queso: Cuando el arroz esté al dente (ni muy duro ni muy blando), retira la olla del fuego. Añade la mantequilla fría en cubos y el queso parmesano rallado. Remueve enérgicamente hasta que se integren y el risotto adquiera una textura melosa.
Toque final: Pica el perejil fresco y espolvorea por encima del risotto justo antes de servir. Puedes añadir unas setas salteadas extra o un poco de pimienta recién molida para decorar. Sirve inmediatamente.


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