Historia: La mousse de fresas y queso fresco es una versión más saludable de los tradicionales postres franceses. La mousse, conocida por su textura ligera y aireada, se combina aquí con el sabor fresco y natural de las fresas, creando un postre que no solo es delicioso, sino también nutritivo y sin azúcar añadido. Esta receta se originó en Francia, donde los chefs siempre han buscado formas de equilibrar sabor y salud, y ha evolucionado para adaptarse a los paladares modernos que buscan opciones más saludables sin sacrificar el placer del buen comer.

Explicación: Este postre es una maravillosa manera de disfrutar de las fresas en su máxima expresión sin añadir azúcar refinado. Las fresas son ricas en vitamina C y antioxidantes, que ayudan a mejorar la salud de la piel y fortalecen el sistema inmunológico. El queso fresco batido desnatado aporta una buena dosis de proteínas, lo que ayuda a mantener la sensación de saciedad y a reparar tejidos. Además, el uso de agar-agar en lugar de gelatina no solo hace que esta mousse sea apta para vegetarianos, sino que también proporciona fibra, que contribuye a una digestión saludable.

Este postre no solo satisface el antojo de algo dulce, sino que también promueve un estilo de vida saludable, haciendo de cada bocado una elección inteligente.


Beneficios:

  • Sin azúcar: Ideal para personas con diabetes o aquellas que buscan reducir su consumo de azúcar.

  • Rico en proteínas: El queso fresco proporciona una buena fuente de proteínas.

  • Ligera y refrescante: Perfecta para disfrutar en cualquier época del año.

  • Fácil de preparar: Solo necesitas unos pocos ingredientes y pasos simples.

Ingredientes:

  • 500 g de fresas frescas, lavadas y troceadas

  • 500 g de queso fresco batido desnatado

  • 5 ml de esencia de vainilla

  • 2 g de agar-agar (equivalente a 9 hojas de gelatina)

Instrucciones:

  1. Lava bien las fresas y sécalas con cuidado. Retira los rabitos y trocea las fresas.

  2. Tritura las fresas con un procesador de alimentos hasta obtener un puré sin grumos.

  3. Incorpora el queso fresco batido y mezcla bien.

  4. Calienta el agar-agar en un cazo a fuego suave hasta que hierva.

  5. Remueve bien y reparte la mezcla en moldes o vasitos.

  6. Deja enfriar un poco y lleva a la nevera durante al menos dos horas antes de servir.

Acompañamiento: Puedes servir la mousse de fresas y queso fresco con frutas frescas de temporada, como más fresas, frutos rojos o unas hojas de menta.

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